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Habría que advertir en primer término el esquema que se empleará en esta sección, la cual no será una mera descripción de las iglesias que nos ocuparán, sino que se basará en su estilística para de ese modo poder comprenderlas en su conjunto.

Echándole un vistazo a las fotografías que acompañan al texto, pronto uno se dará cuenta de la falta de variabilidad de la estilística arquitectónica religiosa en el Valle, o cuando menos es lo que aparenta, ya que la mayoría de las construcciones de las que hablaremos cuentan con unas fechas relativamente recientes – de los siglos XVII al XVIII – salvo alguna digna excepción. Se puede decir pues que nuestra arquitectura religiosa es fundamentalmente de época barroca, pero cuyos claros antecedentes medievales (con inclusión de restos de esa época histórica en las construcciones), momento en el que se formaron la mayoría de las parroquias. Esto es muy normal, dado que la llegada de estilos hasta estas zonas geográficas era compleja por la falta de viales y la orografía. De este modo se denotan una ausencia casi completa de restos renacientes, los cuales los vamos a encontrar como mucho en algún retablo, pero no directamente en arquitectura (o casi nunca).

Barroco
Comezaremos pues por las iglesias de estilo barroco, ya que siendo las más numerosas, serán por lógica en las que más parecidos vamos a encontrar.

Repiten en su mayoría un esquema más o menos común: tres naves con crucero cupulado y presbiterio-ábside adelantado, con inclusión de sacristía como un anexo; techos a dos aguas cubiertas de losa; estilo contundente, con una gran influencia románica: y en algúnos casos con el adrio cubierto y la torre campanario anexionada a éste, pero no formando parte de él.

Este es el caso de varias iglesias parroquiales, siendo la de Santa Cruz y la de San juan de A Laxe las más representativas, ya que cumplen el esquema casi a rajatabla.

La iglesia de Santa Eulalia de Frexulfe (1779), en cambio, modifica este esquema para cubrir el adrio de la entrada secundaria, dejando la principal al descubierto.

Las iglesias de San Xulián de Recaré y Santa Eulalia de Budián modifican aún más el esquema propuesto, eliminando la cubrición del adrio y la torre campanario, pasando así la campana a intergrarse en el alto del crucero en el caso de San Xulian y en la fachada en el caso de Budián.

Las más pequeñas – Santa María de Vilacampa (S:XVII) y Santo Estevo de Moucide – simplifican más este esquema, dejando el conjunto con una única nave y con el esquema de la fachada de Santa Eulalia de Budián, teniendo la primera de ellas un curioso campanario doble en su fachada.

Igrexa de Santa CruzLa iglesia parroquial de Santa Cruz asentada sobre la antigua iglesia visigótica, de la cual se conservan restos in situ – una tracería de un vano. Ésta a su vez estuvo asentada sobre lo que fue un castro de época romana.

 


Tanto los restos hallados – molinos de piedra de pequeño tamaño...- como su situación – sobre un alto usados en las culturas castrenses con frecuencia por sus facilidades defensivas - demostrarían esto. La construcción del actual edificio data del año 1667.

Posee además restos de otras edificaciones: dintel de talla barroca policromada de origen popular de la entrada principal, traido posiblemente del antiguo convento de la Veiga de Santa Cruz – del cual solo queda su veracidad documental y el lugar-, es un claro ejemplo. En el se representa a Eva y Adán flanqueando a Satanás, en una clara alusión al Pecado Original. Su retablo mayor es un perfecto trabajo de talla de tendencia Churigueresca con un precioso acabado con pan de oro, siendo los demás ya posteriores – neoclásicos -, pero no por eso menos importantes.

También en San Estevo de Moucide encontramos un retablo barroco –el mayor, en el que además está presente una Santa Lucía del siglo XIV (tardogótica). En esta misma iglesia hai varios restos renacientes, como son el retablo derecho y la cruz procesional - ambos del siglo XVI, así como un florón de origen visigótica.

Otro retablo del mismo origen– barroco churiqueresco - lo encontramos en San Julián (S.XVIII) – al igual que en la Iglesia de Santa Cruz asentada sobre un castro -, donde se representan a los Santos Atón, Roque y Nicolás, así como a Santa Lucía y a la Dolorosa. Conserva la parroquia la lápida de Domingo Díaz (párroco) con inscripción de 1611, unha cruz procesional de estilo Plateresco y una pila bautismal de origen románico, la cual nos lleva a los orígenes de cristanización del Valle.

San Xoán de AlaxeEn San Xoan de A Laxe (S.XVIII), se puede ver una importante cruz de plata, y la cruz procesional barroca. Posee además tres retablos de origen neoclásico, cuyos acabados muy cercanos a los de los otros retablos del mismo estilo que se encuentran en las edificaciones religiosas de Valadouro.

Budián conserva también su retablo neoclásico – al igual que Santa Eulalia de Frexulfe - y unas lápidas de origen tardogótico (S.XIV).

Ya de época posterior es una de esas dignas excepciones al Barroco popular del que hablamos antes, se trata del conjunto que forman la Iglesia de San Tomé de Recaré, su adrio y el Peto de Ánimas. Está todo construído bajo el estilo neoclásico, sobre un monte destacado de la parroquia, a forma de mirador. La iglesia data del año 1852, pero se trata de una construcción realizada sobre los restos de una antigua capilla dedicada al mismo santo. Su adrio está descubierto - igual que en la iglesia de Santa Eulalia de Budián - y la fachada precedida por una escalinata de clara inspiración clásica – la fachada también -, al igual que la torre del campanario, que posee un doble cuerpo y balaustrada. La entrada secundaria se encuentra enmarcada en una moldura y rematada con una Santa Cruz.

Santa Filomena do CadramónCon toda seguridad la más importante de todas las iglesias del Valadouro – para mí personalmente la más digna excepción al barroco - sea la da Santa Filomena do Cadramón. Y digo esto por ser los restos patrimoniales más antiguos del Valle).

Data aproximadamente de los siglos IX o X – fue donada por el Obispado Bretón al Rei Orduño – y conservándose tan solo lo que fue el presbiterio-ábside, quedando oculta bajo el terreno la estructura perimetral de lo que fue el crucero, las supestas tres naves y el nartex y la fachada. En restos destacan las ménsulas exteriores, con una talla claramente románica con una importancia extraordinaria, ya que se representan la relación eclesial con sexualidad – de mujer mostrando la zona genital, hombre con el aparato genital sobredimensionado... la reproducción, muy necesaria en estos momentos, por el fallo poblacional y la corta esperanza de vida -. También son destacables las pinturas interiores – al fresco -, donde se representa el nacimiento de Cristo, la adoración del Niño por los Magos de Oriente. Seguramente sean del siglo XVI – renacientes -.

Las capillas de Carme da Casela (S. XVIII) y la del barrio de Zaragoza (1753), ambas de estilo Barroco y situadas en la parroquia de Santa Cruz, también son destacables: la primera muestra un bello escudo sobre su portada y fue poseedora de pinturas murales ya desaparecidos, mientras que la segunda se dice que fue propiedad de Pero Maseda de Aguiar en el siglo XIX, además de tener un retablo tardobarroco de muy buena factura con una imagen de la Virgen del Pilar.

Retablo do barrio de Zaragoza

Para acabar queda hablar de la iglesia parroquial de Ferreira, el núcleo poblacional más grande, nombrada villa en el año 1894 por la regente María Cristina de Borbón.

Está dedicada a la iglesia, al igual que lo estuvo la capilla que hubo en la plaza y la propia plaza, a Santa María. És de un estilo neogótico de los años 20 del siglo pasado, con una clara influencia política – fue mandada construir por el regente de la “dictablanda” Primo de Rivera – que al fin tan sólo quedó reflejado en sus planimetrías.

El proyecto inicial era de tipo colosal, con cinco naves en vez de las tres que tienen, y con sus medidas engrandecidas en todas las direcciones con respecto a lo que fue la construcción final. A pesar de esto no deja de ser un claro exponente de la arquitectura gubernamental de estos momentos, donde la religión seguía siendo una cuestion del Estado.